Este ensayo propone la metáfora de la arpillería como clave para narrar la historia de los feminismos en Chile, superando la linealidad de las “olas” y reconociendo su carácter plural, situado y en tensión. A través de un recorrido histórico, se visibilizan las luchas de mujeres obreras, sufragistas, pobladoras y activistas que han bordado resistencias frente a la exclusión, la dictadura y el neoliberalismo. Durante la dictadura, la arpillería se transformó en grito visual de denuncia y memoria, mientras en la transición democrática el movimiento feminista enfrentó procesos de institucionalización que derivaron en silencios, tensiones internas y cooptación. En las últimas décadas, emergen feminismos indígenas, comunitarios, disidentes y transfeministas que amplían los márgenes de lo político, articulando cuerpo-territorio, ancestralidad y justicia. Hitos como el Mayo Feminista de 2018 y el Estallido Social de 2019 reactivan el activismo, visibilizando violencias estructurales y promoviendo transformaciones legales y culturales. El caso Monsalve en 2024, denunciado por violación, expone un nuevo tipo de silencio feminista, no impuesto desde fuera, sino desde el interior del campo político progresista. Este episodio, leído como una “arpillería del desencanto”, revela los límites éticos del feminismo institucional y la urgencia de coherencia política. Así, el artículo concluye que los feminismos chilenos actuales se configuran como una arpillera viva, tejida desde la diferencia, que enfrenta desafíos éticos, políticos y afectivos, y que, como en las canciones de Violeta Parra, transforma el dolor en memoria y el silencio en acción colectiva.
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